Cronistas de lo obvio – versión seria

Crisis de representación

Los gobiernos europeos sacaron el manual de la ortodoxia neoliberal para enfrentar la crisis que azota a la región, y profundizaron de este modo la grieta que los separa de sus propias poblaciones. Ya en 2005, el rechazo masivo a la Constitución europea revelaba los problemas de representación en las democracias del Viejo Continente. Las victorias del No en Holanda y Francia advirtieron sobre el quiebre entre la clases políticas y las necesidades del pueblo.  Pero hicieron oídos sordos. Y la crisis política persistió, pero luego con un condimento extra: la severa crisis económica. El ciudadano europeo enfrentaba a una clase política que no atendía sus necesidades y que, a su vez, avanzaba en una dirección perjudicial: el desbaratamiento del Estado de bienestar. Con poca sinceridad, los grupos hegemónicos europeos lanzaron una campaña de desprestigio del Estado de bienestar, responsable de los males económicos desde su perspectiva. Achicar el Estado, medida de libro neoliberal (recordemos a la Argentina de principios de los 90), para hacerlo más eficiente y reducir el gasto público fueron las premisas de la clase dirigente y de organismos como el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional. Nótese la perversidad discursiva: se denomina gasto a todas las inversiones en materia social que desarrolla un Estado. Pero al margen de detalles semióticos, el punto es la falta de representación y la sordera ante el reclamo popular. El sistemático avance neoliberal fue el motivo esencial de la fractura. La permeabilidad de los gobiernos (incluso los autodenominados socialistas) a las presiones del mercado saltó a la vista mucho antes de que la crisis económica golpease con vigor a Europa. Las consultas fueron el primer aviso. Pero la debacle de los últimos dos años profundizó el problema, pues el europeo vio seriamente en peligro un modo de vida que fue motivo de orgullo mundial (hablamos de Europa Occidental). Así como el estadounidense basaba el american way of life en la capacidad desmedida de consumo, en el Viejo Continente las ventajas eran de tipo social: educativas, sanitarias, culturales. Todo ese fenómeno que se construyó a partir de la recuperación de la Segunda Guerra Mundial pero fundamentalmente en base a movilización social y coherencia corre el riesgo de desmoronarse para salvar un sistema económico inviable, basado en la especulación financiera y la timba mercantil.Los europeos, liderados por Francia, ya dejaron en claro su resistencia a esos cambios. Pero el establishment entró en acción: los líderes políticos insisten en que las recetas neoliberales son la única salida para enfrentar a la crisis. Y que, como toda crisis, requiere de un sacrificio. Si es del pobre, tanto mejor.

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octubre 21, 2010 - Posted by | Efectos de la crisis |

1 comentario »

  1. Quiero trabajar en el FMI, es muy facil, para cualquier problema dar siempre la misma receta. Lo peor, es que no saben algo terrible los europeos, despues de la crisis viene un gobierno K.

    Comentario por javier | octubre 22, 2010 | Responder


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